Nuevas naves se suman a búsqueda de submarino argentino


Dos minisubmarinos rusos se sumarán en las próximas horas a la intensa búsqueda del submarino argentino que hace 12 días desapareció en el Atlántico Sur con 44 tripulantes, que la mayoría de los familiares ya han dado por muertos.

Por: Redacción
2017-11-27

 


El ARA San Juan se comunicó por última vez con el continente el miércoles 15 de noviembre, a unos 430 kilómetros de la costa patagónica argentina, poco antes de haber sufrido una supuesta explosión tras haber reportado un problema eléctrico.

"La corbeta Robinson está por entrar en breve a (la ciudad portuaria de) Comodoro Rivadavia para poder embarcar el vehículo sumergible remoto ruso", dijo el portavoz de la Armada, Enrique Balbi, que detalló que esa nave puede alcanzar los 300 metros de profundidad.

Balbi dijo que el miércoles se embarcaría otro minisubmarino ruso que puede llegar a una profundidad de hasta mil metros.

Remarcó que se está realizando el barrido del fondo del mar en un área con un radio de 36 kilómetros, coincidente con la zona donde se registró la supuesta explosión el día en que desapareció el sumergible.

Seis naves están actualmente intentando hallar rastros del submarino en el área donde se cree que podría haber ocurrido el estallido, en el marco de un inmenso operativo internacional en el que participan cerca de 4 mil personas y unos 30 aviones y barcos de Argentina, Estados Unidos, Reino Unido, Brasil y Chile, entre otros países.

Expertos consideran que el submarino podría estar a 3 mil metros de profundidad.

Poco antes de su última comunicación, el submarino clase TR-1700 construido en Alemania en la década de 1980 había informado que tuvo una filtración de agua por el "snorkel" que causó un cortocircuito en el sistema de baterías. La nave informó más tarde que la falla había sido subsanada.

CONFLICTOS ENTRE FAMILIARES

En medio de una dramática situación, el lunes se conocieron algunos desencuentros entre las familias que esperan noticias de los marineros en la ciudad balnearia de Mar del Plata, a la que el ARA San Juan debería haber llegado hace una semana.

La esposa de uno de los tripulantes dijo a la televisión local que fue agredida por otros familiares que aún no reconocen que los marineros están muertos.

"¿Por qué no dicen la verdad? Fue una implosión. O sea, no hay posibilidad de vida", dijo Itatí Leguizamón, esposa del cabo principal Óscar Suárez, que estaba a bordo del submarino.

Leguizamón relató que al intentar entrar en la Base Naval, lugar en el que decenas de familiares de los tripulantes esperan conocer noticias de sus seres queridos acompañados por equipos de psicólogos, "varias personas" la insultaron y le dijeron que se fuera y que "no vuelva más" hasta que ellos le avisen.

La esposa de Suárez recalcó que ella puede "pensar lo que quiera", al igual que quien opina distinto, pero se preguntó "por qué" tienen que agredirla si está atravesando "el mismo dolor".

Hasta el momento, la Armada, de la que depende el submarino, insiste en que por cautela y hasta que no se encuentre la nave, en lo que están trabajando medios aéreos, navales y logísticos de Argentina y otros 13 países, no se pueden hacer "conjeturas" respecto a cuál puede ser el estado actual de los marineros.



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